El Nuevo Cementerio Judío fue fundado en 1890 (5650), cuando el Antiguo Cementerio Judío en la que hoy es la calle Fibichová dejó de funcionar. Se encuentra entre los sitios históricos protegidos. En la actualidad es el único cementerio judío de Praga en donde aun se llevan a cabo funerales de acuerdo con la fe judía. Desde 2005, cuenta con una nueva base de datos, en la que se puede encontrar tumbas individuales e imprimir un detallado mapa con la ubicación de las tumbas. El cementerio fue planeado para alrededor de 100.000 tumbas, es decir, para un siglo. El cementerio cubre un área de más de 10 hectáreas, y en la actualidad se encuentran enterrados en él cerca de 25.000 fallecidos. Su superficie es más de 10 veces mayor que la del Antiguo Cementerio Judío en Josefov. La sala de ceremonias, con una digna capilla, la casa de purificación para los ritos funerarios, los edificios administrativos y auxiliares y la muralla de protección alrededor del cementerio fueron construidos en el estilo arquitectónico entonces imperante, neorrenacentista. La sala de ceremonias fue diseñada por el arquitecto Bedřich Münzberger. Desde el principio, el cementerio fue debidamente dividido en parcelas funerarias, que gradualmente fueron completadas con tumbas, así que una caminata por el cementerio es también un recorrido por cada uno de los sucesivos estilos de lápidas y monumentos funerarios: desde el neogótico hasta la actualidad, pasando por el neorrenacentismo, el Art Nouveau de Praga y Viena, el purismo y el constructivismo. En el cementerio se siguen llevando a cabo entierros. Muchas de las lápidas con valor artístico son obras de reconocidos escultores y arquitectos checos – Jan Kotěra, Josef Zasch, Josef Fanta, Čeněk Vosmík, etc. En el centro del cementerio, en la avenida principal, se encuentra una parcela dedicada a los trabajadores de la comunidad religiosa judía y a otros funcionarios importantes. En la entrada al cementerio hay un lugar para las honorables tumbas de rabinos prominentes, como por ejemplo el Dr. Nathan Ehrenfeld o el Dr. Gustav Sicher. En la entrada al cementerio se encuentran también el monumento al buque Patria, el monumento a la desaparecida comunidad de Dolní Kralovice, en forma de una roca ordinaria y el Monumento a las víctimas de la Primera Guerra Mundial, de 1926, en forma de un bloque rectangular colocado en dos pedestales rectangulares. A lo largo de la pared oriental del cementerio se encuentran las ricas criptas familiares, por ejemplo la de las importantes familias empresarias Petschek y Waldes. La cripta de la familia Waldes está adornada con dos bustos en relieve – la última obra de Josef Václav Myslbek. Dos son los objetos que más llaman la atención: el primero, el Monumento a los Judíos Checoslovacos víctimas del Holocausto, de 1985 y el segundo, un conjunto de elipses cóncavas en cuyo centro se encuentra la Estrella de David. Los autores son el escultor Zdeněk Vodička y el arquitecto Vladimír Stehlík. Otro de los lugares más buscados es la tumba del escritor Franz Kafka y su familia (tumba nro. 21-14-21) en forma de un cristal hexagonal con las fechas de los entierros en la pared frontal. Su autor es el arquitecto L. Ehrmann. Frente a ella, en la pared, se encuentra la placa conmemorativa al amigo de Kafka y principal propagador de su obra, Max Brod, quien está enterrado en Israel.  Aquí también descansan los restos de, por ejemplo, el escritor Otal Pavel y en los nichos para urnas, los del poeta Jiří Oren. El cementerio tiene un permiso especial para operar nichos para urnas, a pesar de que la tradición judía prohíbe la cremación. Esta posibilidad es empleada principalmente por parejas mixtas. El funcionamiento del cementerio, incluyendo su mantenimiento, se cubre con el presupuesto de la Comunidad Judía de Praga, pero también gracias a las subvenciones de otras organizaciones. Aquí se encuentra enterrado el escritor Franz Kafka.